1.29.2009

~ perdido.

¿Dóndeee...?

1.22.2009

~ gira cordobesa. la última cena.


Pizza Fugazza + Quilmes Stout bien fría, ¡Un manjar!
(Alfonsina Bar.)

1.21.2009

 ~ni mujeres ni niños.


Cuando las viejas me preguntaban que quería ser cuando sea grande les contestaba:
-"Ni aviador, ni bombero; asesino a sueldo, como el Jean Reno".
Sonreían forzosamente y huían al trote haciendose cruces las viejas de mierda. Así me salvaba yo de una andanada de pellizcos de cachetes y cargoseos con olor a maquillaje de solterona. El tiempo se encargo de ellas. Y pareció un accidente, como lo haría Jean Reno.

1.20.2009

~ gira cordobesa. mis antiguas cuchas.

Cucha N°1- Bv. Chacabuco 86. Octavo piso.
(Aceptable y con lindos recuerdos).
Cucha N°2-San Jeronimo casi esq. Bv. Chacabuco. Segundo piso.
(¡Horrible! ¡La peor!)

Cucha N°3- Bolivia esq.Pjse. Valtodano- Noveno piso.
(¡La última y la "mas"mejor de todas mis cuchas!)

~gira cordobesa. amigos.


"La Pato" (excelentísima señora anfitriona).
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"Charly".
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"Ramireee".

1.12.2009

~ vándalos anti-vandalismo.

"Por favor no use aerosoles".

1.02.2009

~la enseñanza. cuento propio.

De los personajes que recuerdo de las vacaciones de la niñez, ninguno está tan fuerte y vivo dentro mío como el de aquel paisano de los pagos serranos, que supo hacer de mis horas tediosas en el campo, verdaderas sesiones de ejercicio imaginativo y enriquecedor.
Don Nicolás era peón en nuestro campo. De niño él, ya había trabajado en la finca con mi bisabuelo y, al hacerse cargo mi padre, y por esas cosas del destino volvió a nuestro establecimiento a trabajar. El tenía dentro suyo las formas y maneras de cómo llevar adelante las más rudas tareas campestres. Además de pialar al galope al animal más arisco, arriar al más endiablado y rastrear por las sendas del monte al más huraño, Don Nicolás tenía la magnífica habilidad de hacernos volar con sus fantásticos cuentos y sus seculares historias que, según él, venían de hace siglos galopando con el viento serrano, de boca en boca y de corazón en corazón, como el mate mismo.
Y eran justamente las rondas de mate luego de las arduas tareas del día, en las que Don Nico, como lo llamaban las chiquillas de la casa, hacía gala de sus virtudes gauchas y donde yo participaba haciendo gala mi torpeza citadina, donde nunca, por mas que quisiera, podía imitar las perfectas armadas de Don Nicolás que terminaban siempre en la garganta de algún cimarrón; él en esas rondas nos permitía escuchar un retazo de su sabiduría campesina.
Nos supo contar alguna ves la siguiente fábula: “En tiempos de mi abuelo, decía, hubo un día en que la tormenta desafió al sol radiante para ver cuál de los dos era mas poderoso. En esa ocasión dijo la tormenta al sol:
-¿Ves a aquel gauchito que viene a caballo abrigado con su coleto? A que logro que se lo quite de inmediato- sentenció altanera la tormenta.
Y dicho esto empezó a nublarse el cielo y comenzó a soplar un viento tan, pero tan fuerte, que el gauchito se tambaleó arriba de su apero y tuvo que afirmarse en su recado por miedo a rodar. Mas al ver esto sólo atinó a sujetarse más ceñido su coleto, pues el frío lo hacía temblar y la llovizna mojaba toda su humanidad y relámpagos y los rayos que caían lo hacían invocar a todos los santos del cielo para su protección.
Al ver esto el sol radiante, siempre sabio y eterno creador de felicidad y vida dijo:
-Altanera tormenta con toda tu furia no conseguiste arrancar el coleto de ese pobre gauchito. Más es mi turno ahora. Verás como logro que ese pobre paisano guarde su abrigo y recobre su felicidad.
Y dicho esto, y con una gran sonrisa, empezó a mandar sus rayos cálidos hacia el jinete.
Éste, al ver que el cielo se había despejado y que el calor iba en aumento hasta ser realmente abrasador, se quitó su coleto y lo guardó prolijamente bajo los pellones, a la usanza de esos pagos y tuvo que aflojarse el pañuelo al cuello, mojado por el sudor y fué feliz por no tener que santiguarse más y arremangó su camisa.
Entonces la tormenta, humillada por su soberbia, y al verse derrotada, se retiró camino a las cumbres y tarde comprendió que la violencia y la prepotencia nunca llevan a conseguir las metas fijadas, si no que de forma buena y gentil, con una sonrisa y respeto, se pueden lograr hasta las cosas mas difíciles. Debemos tener siempre la calidez de un rayo de sol en el diario ir y venir de la vida. Eso será lo único que hablará bien de nosotros”.
Y así mi amigo, pasaba yo la horas primeras, de mates y pan casero, de rodadas y corrales, con la piel quemada y el pelo revuelto, en esas sierras, que ahora adulto, me ven desfilar por las sendas hechizadas del monte, siguiendo el silbo imaginario de Don Nicolás que se me antoja va arriando el vacaje alzado o rastreando al más maula de los mancarrones.

Foto:"Apero de trabajo", de la serie "Pilchas Gauchas".
Autor: Perro Dinamita.
Diciembre de 2008.